El pasado día 7 de Mayo nos enteramos, por la prensa, de la próxima demolición de la Plaza de Abastos de nuestra localidad para ampliar las instalaciones del ayuntamiento. Lo de este alcalde, Antonio Ángel Hurtado es obsesivo. Pasará a la historia como el primer edil más destructivo que ha tenido Almoradí.
Al reciente, lamentable e incomprensible, derribo del antiguo I.E.S. Azud de Alfeitamí, que ha puesto de manifiesto su incapacidad y nulo interés para buscar un solar alternativo a fin de construir en él La Casa de la Música, le había precedido, en fechas no lejanas, el de la Plaza de la Libertad, para hacer una nueva gastándose en ella más de un millón de euros, y el de las 24 viviendas sociales. Viviendas cuya demanda se ha disparado actualmente, debido a la grave crisis capitalista que estamos sufriendo y que está dejando a muchas familias sin hogar. Da vergüenza.
Izquierda Unida de Almoradí ya ha manifestado su más rotunda oposición a un proyecto que supone dejar a nuestro pueblo sin Plaza de Abastos. Desde hace un tiempo venimos reclamando, y presentamos una propuesta en este sentido con motivo del Plan de Promoción de Empleo del Gobierno de la Nación, la rehabilitación de este edificio. Esto hubiera permitido disponer de una primera planta para uso municipal y una planta baja que, sin las barreras de accesibilidad actuales, y con una nueva distribución de los puestos de comercio hubiese permitido ofertar un buen servicio para los ciudadanos-as, una recuperación y mantenimiento del comercio tradicional, así como una buena alternativa a los grandes supermercados. Además le hubiera permitido cumplir a nuestro alcalde con las promesas que hizo a los comerciantes en las pasadas elecciones municipales sobre la reforma de la citada plaza. En un par de años ha cambiado el “chip” y, donde dijo “reforma”, dice ahora “demolición”.
Nuestro alcalde se va a gastar los dineros procedentes de la Generalitat, por cierto una cantidad semejante a las “migajas” que según él nos daba el gobierno Zapatero, en este proyecto y en remodelar la Plaza de la Constitución (en total unos 4,3 millones de euros). Con esta decisión se deja sin atender otros proyectos que, como la tan demandada Casa de la Juventud, la creación de escuelas infantiles municipales para niños y niñas de 0 a 3 años (actualmente no hay ni una sola plaza municipal), o como las instalaciones deportivas de El Saladar, que se encuentran en un estado lamentable, siendo éstas una buena cantera de jóvenes e ilusionados deportistas, dejados, en este caso, de la mano del alcalde, tienen un mayor alcance social.
En estos tiempos que corren es más necesario que nunca la correcta gestión de los dineros públicos y la priorización de aquellas inversiones que supongan una mejora social. Esto es lo que defendemos desde Izquierda Unida de Almoradí, que es todo lo contrario de la política que practica nuestro alcalde y su gobierno municipal. Abandonan edificios e instalaciones, sin invertir prácticamente nada en su mantenimiento, para luego justificar su derribo. Buena prueba de ello es el informe de la Dirección General de Salud Pública que, en su visita de inspección a la plaza de abastos, realizada el pasado 4 de abril, encontraba hasta ocho cuestiones de no conformidad con la legislación actual. No creemos que esta sea una buena política para el pueblo de Almoradí, por ello nos preguntamos ¿porqué interesa tanto hacer obra nueva sin beneficio social?
















