Como un sábado más, me dispongo a hacer la compra en el mercado de Almoradí. Cuál es mi sorpresa que al pisar el paseo, veo un tambalache en medio, eso sí, mirando hacia la iglesia como buenos cristianos que somos.
Intento hacer el mercado lo más rápido posible para poder dar un vistazo a las “4 casetas” que están instaladas. La cosa promete, incluso hay un apartado para el Ayuntamiento y un pequeño escenario para hacer divertir a los niños presentes.
Miro libros y libros y más libros, nada de nada, mi bolsillo no lleva tanto peso para permitirme el lujo de adquirir un libro. En todas las casetas, los libros rondan los mismo precios. Ceso en mi intento de comprar un libro.
Menos mal que es una feria literaria, con flor de regalo incluida, y se supone que es un medio para llevar más directamente a los ciudadanos el placer de la lectura. Por lo visto, dentro de poco, si no lo es ya, la lectura será un lujo que muy pocos podremos permitirnos.
Me acuerdo cuando en el instituto habilitaban un aula y llenaban las mesas de todo tipo de libros para todo tipo de gustos. Eso sí que era una “Feria del Libro”, daba gusto comprarse un libro. Por aquel entonces, el Instituto se hacia cargo de un 10% del coste del libro, del APA de otro 10% y las Editoriales otro 10%, ni no me fallan las matemáticas, eso le dejaba al alumno un 70% del coste del libro, que aunque parezca que no, pero es dinerico.
Es lamentable que un Ayuntamiento como el de Almoradí, con el presupuesto anual que maneja, no pueda hacer lo mismo y no subvencione un porcentaje del precio de los libros para hacerlos más asequibles a los ciudadanos de Almoradí.
Esperemos que en la próxima Feria del Libro, el Ayuntamiento de Almoradí, se tome las cosas más en serio y en vez de gastarse el dinero en cosas superfluas, se lo gaste en la subvención de los libro.
Gabitron
Escrito por gabitron
















