Derecho de peonada

Muy a menudo nos olvidamos de que en una democracia el poder radica en el pueblo. Con esto quiero recordar que los cargos en las instituciones están a nuestro servicio, son nuestros empleados con contrato temporal y en nuestra mano está renovarlos o no.

En los discursos, antes o después de ganar unas elecciones, queda muy bien eso de “voy a ser (por ejemplo) el Alcalde de todas y todos los ciudadanos sin distinción” ¡Mentira! La prueba la tenemos aquí en Almoradí, en las últimas contrataciones que se han realizado por parte del Ayuntamiento.

Igual que en los tiempos de la esclavitud, donde el amo y señor se reservaba el derecho de pernada. Hoy, los que se creen amos y señores del pueblo, se reservan el derecho de peonada, primando el amiguismo más descarado, sobre quien verdaderamente tiene más derecho o está más necesitado de ese puesto de trabajo.

Con unas bases “justas” y unos derechos de puntuación, que ellos se han otorgado, vergonzosos. Nuestros empleados (porque nosotros pagamos sus sueldos con nuestros impuestos) Alcalde, Concejales y todo el Séquito, se rodean (como diría un compañero muy acertadamente) de un gran número de estómagos agradecidos, que llegado el momento se transforman en votos, asegurando así la continuidad de una política caciquil.

No hay que resignarse; hay que protestar y denunciar estas conductas. También la oposición, aunque en este Ayuntamiento, o bien por desgana o por desinterés, una parte de esa oposición brille por su ausencia, debería denunciar las irregularidades e injusticias que se cometen en el consistorio.

L.I.


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