Almoradí: Huerta Tradicional y Plan General de Ordenación Urbana.

Recientemente el ayuntamiento de Almoradí, con los únicos votos del PP, acordó modificar el proyecto de PGOU en un punto: el relativo a la calificación como suelo protegido de los aproximadamente 12.600.000 metros cuadrados de huerta tradicional que no habían sido calificados como urbanizables, quitando del citado proyecto la figura de protección de la que se le había dotado. Hay que recordar que esto se produce, fundamentalmente, por la presión ejercida por una serie de propietarios de terrenos agrícolas que llegan a convocar una manifestación para exigir ese cambio. Esta movilización iba a tener lugar en fechas previas a la convocatoria electoral del 9 de marzo y al alcalde le faltó tiempo, seguramente temiendo que esto influyera negativamente en las expectativas de voto del PP, para dar garantías a los afectados de que el ayuntamiento iba a solicitar la desaparición de la figura de protección de la huerta en el PGOU. Para ello se han buscado los resquicios legales que, en su opinión, pueden hacer que una zona inundable, según se recoge en el PATRICOVA, quede sin ningún tipo de protección. Ahora la patata caliente está en el tejado de la consellería de territorio y vivienda ya que es la que debe de decidir si acepta o no la modificación propuesta.

En izquierda unida estábamos de acuerdo con la mayoría de puntos con los que la plataforma de afectados por el PGOU de Almoradí convocó la manifestación del 23 de febrero pasado, excepto el referido a la desprotección de la huerta tradicional y que, a tenor de lo sucedido, parece que era el único que importaba a los convocantes ya que, desde que el ayuntamiento les prometió que solicitarían su eliminación, se olvidaron del resto.

Para nosotros la protección de la huerta tradicional supone que los propietarios van a seguir disponiendo de ella como hasta ahora lo han hecho con las obligaciones que, esté o no protegida, impone el PATRICOVA. Supone también una mayor garantía para los propietarios de que nada se hará sin su consentimiento. Supone también que los agentes urbanizadores lo van a tener mucho más difícil para desarrollar PAIs en ella y supone, además, el reconocimiento del valor patrimonial que tiene la zona para el conjunto de la población. Esto es reconocido por todas las autoridades en la materia incluso por los especialistas que, contratados por una serie de ayuntamientos de la comarca, vinieron a hacer un estudio sobre las expectativas de futuro de la comarca de Vega Baja y cuyas conclusiones, recogidas en un documento denominado Pacto por la Huerta aceptaron los promotores del mismo y al que se adhirió, si hemos de creer las manifestaciones de nuestro alcalde, el ayuntamiento de Almoradí. Estas conclusiones recogen, entre otras cosas, y precisamente para posibilitar el desarrollo con perspectivas de futuro, la necesidad de conservar y proteger los espacios naturales que dan identidad a nuestra comarca y entre ellos ocupa el lugar más destacado la Huerta Tradicional. Contradictoriamente asistimos a una actuación de nuestro alcalde en la que comprobamos que, mientras por una parte se suscribe un pacto que le obligaría a ir en una determinada dirección, por otra aprueba unas medidas que, en la práctica, suponen la entrega de la huerta a la voracidad y la especulación de los agentes urbanizadores. Cuando el cemento invada todavía más la huerta y hayamos perdido totalmente la capacidad de producción de alimentos de una tierra que ha demostrado su sostenibilidad a lo largo de muchísimos años y que ha sido la despensa de España y de Europa, sobre todo en épocas de crisis, quizá comprendamos lo que significa tener cerca la capacidad de producir alimentos pero entonces, seguramente, será demasiado tarde.

Que en izquierda unida estamos en contra del proyecto de PGOU de Almoradí es suficientemente conocido en la localidad y los motivos para ello también. Además de la falta de transparencia y la nula participación ciudadana durante el proceso, denunciamos en su día la desmesurada cantidad de terreno urbanizable que se incluía en el mismo y el que esto no respondía a las expectativas de crecimiento de la localidad, sino a intereses particulares en línea con un modelo de desarrollo claramente insostenible y especulativo, lejos del interés general del pueblo de Almoradí. Naturalmente que estamos a favor del crecimiento de Almoradí pero dentro de unos parámetros que recojan las expectativas reales de crecimiento y que éste se de en torno a los actuales núcleos de población. Lo que no aceptamos es la inclusión de bolsas urbanizables, con el pretexto de los campos de golf, alejadas del núcleo urbano e inconexas entre sí, o situadas en la zona más inundable del término. No aceptamos, porque nos parece una incoherencia total, que mientras en la localidad se calcula que hay más de 1.500 viviendas vacías y que con las previsiones de las actuales normas subsidiarias de planeamiento urbanístico se podrían albergar hasta unas 50.000 personas se recalifiquen en el PGOU terrenos que, según sus propios cálculos, permitirían pasar de los actuales 18 ó 19.000 habitantes a más de noventa y siete mil en un corto espacio de tiempo. Nos parece sencillamente una barbaridad.

Almoradí 9 de mayo de 2008

José Mateo Pertusa

Concejal de Izquierda Unida en el Ayto. de Almoradí

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